Los individuos crean las conductas económicas con sus decisiones.

Publicado el 24 de abril de 2023, 8:02

Kevin Hernández

Las corrientes económicas clásicas se caracterizan por tratar de entender la economía desde la conducta social, en otras palabras desde nuestra idiosincrasia colectiva, si bien este enfoque clásico ha sido el principal para entender la economía, no es el único, y tampoco el más preciso, no se puede entender la economía sin entender el individuo.

Llamamos consenso al acuerdo o conformidad de ideas u opiniones de un colectivo, el consenso permite alcanzar armonía con el respeto a la decisión mayoritaria. Solemos asociarlo con la democracia, pero no siempre es hecho de manera tan “organizada”, ciertas acciones individuales pueden generar consensos, y en distintos niveles.

La cohesión social mide el grado de consenso de los miembros de un grupo social o la percepción de pertenencia a un proyecto o situación común. Hay algunas corrientes de pensamiento que creen que no existe tal cosa como comunidad, lo que si existe son individuos con objetivos comunes, que en función de un incentivo cooperan, y de hecho si observamos la sociedad vemos que si un objetivo es claro, y hay libertades para trabajar en función del mismo no se requiere organización.

Podemos observar esto, por ejemplo, cuando una persona unilateralmente decide ser más ecológico, no necesita conocer otros ecologistas (aunque eventualmente va a pasar), está actuando bajo un objetivo individual, que es compartido por otros individuos sin que haya una relación entre ellos, si estos individuos se multiplican, empezarán a crear estructuras sociales alrededor de sus objetivos, pues notan que comparten metas, y son “comunes”, vemos que (en el contexto de este artículo) se vuelven un mercado, y los actores económicos empezaran a producir en función de las preferencias de estos individuos, quizás las noticias no hayan hecho creer que esto sucede por la “presión social” que estos individuos generan, esto es falso, esto sucede (al menos en las economías saludables) por incentivos, y un mercado emergente es un incentivo monetario lo suficientemente atractivo para que las empresas reaccionen, aquí vemos como la sociedad crea consensos y se cohesiona en función de esto.

Oferta, demanda, y precio.

Entendiendo lo antes mencionado, podemos reconocer que el “precio” de un bien es el resultado del consenso entre el oferente y el demandante. Una empresa coloca un producto en el mercado por un precio, el consumidor observa esta “oferta”, y analiza si los beneficios de la misma van a la par (según su criterio) con su intención de compra, si el consumidor decide pagar el precio, vemos que hubo un consenso entre el oferente y el demandante. Esto sucede todos los días, millones de personas participan en esto diariamente sin necesidad de una estructura colaborativa, los productos que no son aceptados por la demanda son rápidamente eliminados, y se crean unos nuevos, proponiendo un mejor balance costo-beneficio para el consumidor. Habrán notado que esto es sumamente subjetivo, y este es motivo por el cual tenemos distintas empresas ofreciendo los mismos productos.

En el mercado todos los actores participan de manera individual, sus objetivos pueden incentivar a la colaboración, pero no en contra de sus metas. Estamos acostumbrados a ver el individualismo como algo malo, pero es simplemente un acto natural, la colaboración existe en función de objetivos compartidos, y que exista una recompensa para la unificación de esfuerzos.

Dicho lo anterior es evidente que el mercado se autorregula, por ejemplo no se necesita coordinación entre los productores en cuanto a que precio vender su producto, el deseo de mantener la competitividad basta para esto, por eso cuando una empresa se desvía del consenso original, y cambia los parámetros de su oferta por unos nuevos, el consumidor decide si este cambio es beneficioso, y en caso de que no lo sea migra a otro proveedor. Si cualquiera tiene las mismas libertades para competir, no hay incentivos para ser un “mal actor”, debido a que no es la única oferta en el mercado y hay un incentivo monetario detrás de una buena relación con el consumidor.

¿Cuándo se corrompe el consenso?

Los controles en los mercados alteran las reglas del juego, la mayoría de las regulaciones no perjudican/benefician en la misma medida a todos, la consecuencia inmediata es una desigualdad entre los oferentes, y esto alimenta las distorsiones del mercado, en resumen se crea un bucle de deterioro en el mercado.

Entre las desigualdades nacen los monopolios, estos al controlar la mayor parte de la oferta controlan el mercado, por este motivo el consumidor tiene poco poder, debe aceptar la oferta tal como disponga el proveedor, el consenso se transforma en una imposición, alentando los abusos.

Conclusión.

El estado económico de cualquier sistema se basa en los consensos creados en el mercado, la relación entre los oferentes y demandantes no requieren de ninguna autoridad para que estos crezcan, muten, y evolucionen, ya que como cualquier sistema complejo se organiza en función de los incentivos. Los individuos no necesitan un alto nivel de cohesión para esto, de manera particular cada participante aporta valor al sistema, aun con altos niveles de subjetividad, si se entiende (a grandes rasgos) lo que incentiva al individuo, podrá determinar como actuara la sociedad, pero no en un solo bloque, sino en diferentes bloques con conductas distintas en la economía, cada uno actuando según su lugar en el ecosistema.


«   »

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios